Economía
GOBIERNO DE CALIDAD/ El Abogado del futuro
Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista
Debemos aprender a mirar al abogado no como técnico del derecho, sino como arquitecto de sistemas humanos, mediador de complejidades y creador de soluciones. El abogado del futuro no se definirá por memorizar leyes, sino por poseer competencias transversales, éticas, tecnológicas y profundamente humanas.
Existen siete competencias cruciales junto con una lectura honesta sobre si pueden adquirirse en la universidad y cómo.
- Pensamiento sistémico y multidisciplinario
El abogado del futuro debe entender el derecho como parte de un ecosistema: económico, tecnológico, social, emocional, ambiental.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, si la universidad lo fomenta mediante: Materias integradoras con economía, sociología, tecnología, ética. Casos reales que obliguen a ver el problema desde múltiples ángulos. Proyectos con otras facultades (ingeniería, psicología, negocios).
Sin este enfoque, el abogado queda atrapado en la literalidad.
- Capacidad de análisis complejo y pensamiento crítico
No basta interpretar normas: hay que leer subtextos, anticipar escenarios, detectar riesgos invisibles.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, pero requiere: Profesores que no premien la memorización, sino la argumentación. Debates estructurados. Resolución de casos ambiguos. Lectura de textos filosóficos, literarios y científicos. El pensamiento crítico no nace de repetir códigos, sino de entrenar la duda.
- Alfabetización tecnológica y jurídica digital
El abogado del futuro debe comprender: IA y automatización. Protección de datos. Ciberseguridad. Contratos inteligentes. Evidencia digital.,, no para ser programador, sino para saber operar en un mundo digitalizado.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, si la universidad se actualiza con laboratorios de tecnología jurídica. Simulaciones con herramientas digitales. Materias de derecho tecnológico. Proyectos con startups o incubadoras. Si la universidad no lo ofrece, el estudiante debe buscarlo fuera.
- Creatividad jurídica y diseño de soluciones.
El abogado del futuro no solo interpreta la ley: diseña mecanismos, modelos, contratos, políticas públicas, protocolos, estructuras. Es un creador.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, pero solo si se enseña: Legal design thinking. Innovación regulatoria. Talleres de redacción creativa y estratégica. Casos donde no hay respuesta correcta, solo soluciones posibles.
- Comunicación estratégica y narrativa jurídica.
El abogado del futuro debe: Explicar lo complejo con claridad. Construir narrativas persuasivas. Hablar para jueces, clientes, medios, comunidades. Escribir con precisión, belleza y contundencia.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, si se practica: Oratoria. Escritura argumentativa. Simulaciones de audiencias. Presentaciones ejecutivas. Análisis de discursos y storytelling.
- Inteligencia emocional y gestión de conflictos.
El derecho es humano: emociones, pérdidas, miedos, intereses, dignidad. El abogado del futuro debe: Leer el clima emocional. Mediar. Negociar. Contener sin absorber. Mantener límites éticos.
¿Se puede adquirir en la universidad? Parcialmente mediante; Clínicas jurídicas con contacto real con personas. Talleres de mediación y negociación. Reflexión ética guiada. Trabajo interdisciplinario con psicología.
- Ética activa y responsabilidad social.
No basta “no violar la ley”. El abogado del futuro debe: Anticipar impactos. Proteger vulnerables. Diseñar estructuras justas. Resistir presiones corruptoras. Ser guardián del bien común.
¿Se puede adquirir en la universidad?
Sí, pero solo si la ética se enseña como: Práctica cotidiana, no teoría abstracta. Análisis de dilemas reales. Discusión de casos de corrupción, poder, conflicto de interés. Reflexión sobre el rol social del abogado.

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