Internacional
Arrancan las elecciones en Honduras: 6.5 millones de ciudadanos decidirán si se mantiene la izquierda
Las elecciones generales en Honduras, que definirán si el partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda) se mantiene en el poder o si retorna el bipartidismo tradicional del Partido Nacional y del Liberal, se iniciaron este domingo a las 07:00 hora local (13:00 GMT).
Los hondureños votarán el domingo para elegir al presidente que gobernará entre 2026 y 2030 a uno de los dos países más pobres de América, en unos comicios que lucen muy reñidos y que se disputan bajo la lupa de la comunidad internacional tras denuncias cruzadas de fraude y advertencias de desconocer los resultados oficiales.
La gran mayoría de las encuestas le dan un empate técnico en la cima a tres de los cinco contendientes: la candidata del partido oficialista de izquierda LIBRE, la exministra de Defensa Rixi Moncada; el exalcalde de Tegucigalpa, que postula por el derechista Partido Nacional, Nasry Asfura; y el presentador de televisión que corre por el centrista Partido Liberal, Salvador Nasralla.
La Organización de Estados Americanos (OEA) celebró esta semana una sesión extraordinaria en la que la mayoría de sus miembros exigió al gobierno de la presidenta saliente, Xiomara Castro, un proceso electoral libre de intimidación, fraude e injerencia política. Estados Unidos fue más allá y advirtió que actuaría con «rapidez y firmeza» ante cualquier intento por desconocer los resultados y su presidente, Donald Trump, llamó a votar por Asfura y advirtió que si no gana, «Estados Unidos no malgastará su dinero».
«Estamos a la expectativa de que no ocurra fraude y se lleven a cabo elecciones pacíficas», dijo Jennifer López, una estudiante de derecho de 22 años en Tegucigalpa. «Esto significaría un gran paso como país en democracia. Sin embargo, dada nuestra historia, está el temor de que suceda un fraude», se lamentó la joven.
Honduras, donde seis de cada 10 ciudadanos vive en la pobreza, aún enfrenta las secuelas del golpe de Estado en el que una alianza de militares, políticos y empresarios de derecha derrocó a mediados de 2009 a Manuel Zelaya, esposo de la actual mandataria y fundador de Libertad y Refundación (LIBRE).
Ese golpe marcó profundamente la institucionalidad y a la ciudadanía hondureña, que votó masivamente por LIBRE en las presidenciales de 2021 para poner fin a más de un siglo de gobiernos de los partidos Nacional y Liberal.
Los comicios del domingo, en los que también serán escogidos los 128 miembros del Congreso unicameral, cientos de alcaldes y miles de otros cargos públicos, se desarrollan en un clima de alta polarización, con los tres principales candidatos acusándose mutuamente de planear un fraude. Moncada, incluso, ha dejado entrever que no reconocerá los resultados oficiales.
La organización de las elecciones se ha visto obstaculizada por múltiples retrasos causados por desacuerdos en los dos organismos electorales: el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral. Además, el Ministerio Público y las Fuerzas Armadas se han convertido en dos de las instituciones más cuestionadas por amenazas del primero de encarcelar a funcionarios electorales, y por la injerencia de los militares en asuntos que le competen al CNE.
Estos problemas han contribuido a una creciente desconfianza tanto en las autoridades electorales como en el proceso electoral en general.
En medio de un ambiente agitado, 6.5 millones de hondureños decidirán entre la continuidad de la agenda social y económica de izquierda de Castro o un giro hacia el conservadurismo y el libre mercado apoyando a los candidatos del Partido Liberal o del Partido Nacional.
Castro, la primera mujer en gobernar Honduras, ha aumentado la inversión pública y el gasto social. Bajo su administración, la economía ha crecido moderadamente y la pobreza y la desigualdad han disminuido, aunque ambas se mantienen elevadas. A pesar de que figuras de la oposición y hasta Trump la califican de «comunista», su gobierno ha recibido elogios del Fondo Monetario Internacional (FMI) por su prudente gestión fiscal.
La tasa de homicidios también ha caído a su nivel más bajo en la historia reciente, pero la violencia persiste. Grupos de derechos humanos han criticado a Castro por mantener un prolongado estado de emergencia en algunas partes del país y por continuar con la política de militarización de su predecesor, Juan Orlando Hernández (2014-2022), quien purga 45 años de prisión en Estados Unidos acusado de narcotráfico y será indultado por Trump.
La campaña se centró en ataques entre los tres principales candidatos, sin planes concretos para resolver los grandes problemas que aquejan a Honduras: narcotráfico, corrupción y un débil crecimiento económico que ha colocado al país como el segundo más pobre de América, solo por detrás de Haití.
Las elecciones hondureñas también serán seguidas con atención desde Asia. Tanto Asfura como Nasralla han dicho que, de ganar, podrían retomar las relaciones diplomáticas con Taiwán, rotas por el gobierno de Castro en 2023. El cambio representaría el mayor revés diplomático en la región para China desde 1990, cuando el gobierno nicaragüense de Violeta Chamorro restableció sus propias relaciones con Taipéi.
El pasado 25 de noviembre, la actual mandataria Xiomara Castro realizó una visita a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. En la recepción de Castro, se entonaron los himnos nacionales de ambos países y luego sostuvieron encuentros privados y ampliados con sus equipos de trabajo para revisar proyectos conjuntos, mecanismos de cooperación y nuevas oportunidades de colaboración bilateral.

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